PENSAR-DE-OFICIO Sunsi Estil-les.

19 Noviembre 2007

Libertad para ofender

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 19:19

Hay hechos que se cruzan en la vida de uno y no dejan huella y otros -pocos- que dices: “Esto”. Con el paso del tiempo se diluye todo lo que te ha resbalado y lo que permanece intacto sigue siendo aquello que provocó el que un  día dijeras “¡Esto!”. Yo me debatía entre Derecho, Filosofía, Periodismo… y Filología. Hasta que  se produjo el flechazo. Luces de Bohemia, Valle Inclán, el Esperpento, el “Callejón del gato” con sus espejos cóncavos, la deformación grotesca, la mueca. “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas”, dirá Valle.  Valle-Inclán observa a sus personajes “desde arriba”, los empequeñece, los cosifica , los convierte en fantoches o en peleles. Valle los ilumina  desde su posición elevada y distante, una luz que no alumbra, una luz que deforma, la misma luz  que plasmó Goya en sus lienzos. 

Tal vez  no sea deliberado,  pero me da que últimamente la libertad de expresión se pasea por “El Callejón del Gato” y los implacables espejos cóncavos escupen caricaturas siniestras que ni divierten ni arrancan una sonrisa. Y no pasa nada. Nadie se queja.  Hasta que un día un periódico danés publica doce caricaturas de Mahoma. Pero como el mundo islámico no sabe de medias tintas, ni de muecas, ni de deformaciones grotescas…  se ha levantado como un solo hombre ante lo que considera una ofensa sin precedentes. 

Occidente no entiende. No entendemos la reacción que han provocado unos dibujos que el  presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa, González Urbaneja, califica de “inocentes e incluso irrelevantes”. El humorista gráfico Ricardo, a mi juicio, da en el clavo cuando precisa que si la crítica se hace con respeto no se producen reacciones airadas. “Todos nosotros sabemos dónde están los límites para no herir sensibilidades”. ¿Todos?. Es obvio que todos no. También es obvio que para no herir se ha de conocer qué hiere a quién y hasta qué punto hiere. Álvarez-Ossorio  - profesor de la Universidad de Alicante-  proporciona una serie de claves. La primera y, tal vez, la madre de todas es “que las viñetas constatan (…)un profundo desconocimiento sobre el Islam”. “El Islam es una religión iconoclasata: no sólo no admite la representación humana, sino que además la considera una herejía. (…) Si a este factor le añadimos la equiparación que las viñetas establecen entre Islam y terrorismo, entonces pueden llegar a entenderse, aunque no comprenderse, las soliviantadas reacciones”. 

Occidente tampoco entiende que Oriente no entienda el respeto a uno de los derechos fundamentales de las sociedades democráticas: la libertad de expresión. Y ahí sí que la polémica toca fondo. La libertad de expresión, ¿tiene techo?. Como indica Ferreiro Galguera en  Los límites de la libertad de expresión. La cuestión de los sentimientos religiosos , “en una sociedad democrática basada en la dignidad, pero también en la libertad, lo que se ha de erradicar son sencillamente las expresiones del lenguaje del odio en todas sus variantes. Una cosa es cuestionar, criticar dogmas o doctrinas religiosas (que son el soporte material de los sentimientos religiosos) y otra muy distinta es intentar vejarlos y mancillarlos gratuitamente”.  

Se lo decía hace unos día a un amigo, que conoce como la palma de su mano  los entresijos de la prensa escrita. “Es tan sencillo el tema del respeto… Basta con exponer las opiniones sin ofender a las personas, basta con tratar los temas pensando quién hay detrás”. “No es tan sencillo”, me contestó. Salta a la vista. Ni sencillo, ni simple, ni fácil. Supongo que exige una reflexión profunda – reflexionar cuesta tiempo y esfuerzo- sobre los derechos del hombre: el derecho al honor y a sus sentimientos religiosos. En el sistema jurídico español, la protección de esos sentimientos corresponde a los de la persona individual, distinguiéndose claramente de una confesión religiosa concreta. Si somos capaces de descubrir  el equilibrio entre el respeto y la libertad de expresión, la colisión entre ambos derechos no debería producirse.  

Y mientras el diario danés “Jyllands Posten” pide disculpas a los “honorables ciudadanos del mundo musulmán”, en Francia un semanario satírico ha publicado de nuevo las doce caricaturas y  un dibujo del profeta con la siguiente leyenda: “Es duro ser amado por idiotas”. ¿Por qué?. ¿Para que no se apague la llama de la crispación? . En serio; vale ya. Que la risa es una cuestión muy seria si su objeto es  el agravio deliberado a los sentimientos religiosos de los demás. 

Me quedo , por profundo y completo –no deja cabos sueltos-, con el comunicado emitido por la Oficina de Prensa del Vaticano: “La intolerancia real o verbal, venga de donde venga, como acción o reacción, constituye siempre una seria amenaza a la paz”. Sólo añadir un  pensamiento de Gandhi, gráfico argumento  para cortar este peligroso toma y daca que parece no encontrar su punto y final . “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”. Sunsi Estil-les Farré 

 

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