Igualdad en la diferencia
IGUALDAD EN LA DIFERENCIA
“Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son”. (Lincoln) .Y a partir de ahí, a partir del momento en que el ser humano se asoma a la vida, tiene la posibilidad de serlo todo o no ser nada. De aprovechar el impulso de la marea alta o dejar que las olas mueran a sus pies. No, no se trata de tener “suerte”; la “suerte” no existe. Existe el tesón, la constancia, el trabajo, la lucha. Si a eso le llamamos suerte, pues bendita suerte la que llena nuestras manos de infinitas capacidades para hacer con ellas lo que libremente decidamos. Como el barro informe en manos del alfarero, podemos moldear una y otra vez hasta que de nuestros dedos se deslicen las figuras más bellas… o por el contrario, darnos por vencidos y lanzar nuestras capacidades al vacío.
Pero…¿qué pasa con los “diferentes”?, ¿con los que no cumplen los parámetros para ser considerados disminuidos psíquicos, físicos o sensoriales?. ¿Qué sucede en los casos de trastornos de la personalidad en los que las capacidades intelectuales no se ven afectadas?. ¿ con los que no encajan en una escuela “normal”(porque no encajan, por mucho que nos empeñemos), ni les corresponde ir a una escuela “especial”?. ¿ Les hacemos un hueco, los metemos a presión, con “calzador” y procuramos que molesten lo menos posible? Es para nota si además procuramos que no sean molestados. De todas formas, no nos engañemos; son molestados, ridiculizados, humillados en público, marginados (no vaya a ser que distorsionen el buen ritmo de los “normales”). Los “diferentes” interesan poco porque invertir en su educación no compensa .¿Qué servicio prestarán el día de mañana?. No, evidentemente no serán productivos, ni competitivos. Con mucha “delicadeza” los apartamos un poco, después los arrinconamos y más tarde nos olvidamos -¡qué alivio!- para, finalmente abandonarlos a su suerte. Me temo que vivimos en una sociedad de modelos preconcebidos y “ellos”, los más débiles, no son útiles. Ellos no han tenido “suerte”. Con las manos casi vacías y unos dedos torpones a ellos las figuras les salen poco agraciadas. No llegan a ser deformes…pero ¿a quién le interesa adquirirlas si no las podríamos colocar ni siquiera en un estante de chiringuito de feria?
Echo mano de unas palabras del humanista por excelencia de nuestro siglo, Juan Pablo II: “Si falta la caridad todo será inútil”.La caridad es universal y tiene que manifestarse en cada ser humano. “Nadie puede ser excluido de nuestro amor.”
Afortunadamente, los padres de los “diferentes”, a base de sufrir, se les ha ensanchado la capacidad de amar. Dios les dé larga vida . Hoy por hoy, son el único ámbito en el que estos seres tan especiales como entrañables son aceptados, queridos por el mero hecho de que son , de que existen.
Sunsi Estil-les Farré
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