Háblame de tu islam
Muchas veces, desde el 11 de marzo, me he preguntado qué será de aquellos amigos musulmanes, hospitalarios donde los haya, que nos invitaron a su boda sin importarles nuestra creencias; que pintaron las manos de mis hijas con henna, como si formaran parte de su extensa familia; que no me pidieron que me descalzara cuando entré en aquella estancia inmensa y alfombrada donde se realizaban los preparativos para el gran día; que nos ofrecieron ese té tan especial, azucarado y adornado con menta, servido con la máxima delicadeza, acompañado con unas pastas exquisitas; los que nos dieron a probar harera – una sopa de pollo espesa, consistente, que los mantiene en pie el mes del Ramadán-; que mandaron un obsequio –a pesar de la distancia- el día que nuestra hija pequeña celebraba su Primera Comunión…
-Mina, ¿ qué está pasando?. Por favor, háblame de “tu” Islam.-¿ “Mi” Islam?-responde… sorprendida.-Sí, “tu” Islam… que no mata, que llama a la oración, al ayuno , a la limosna; el Islam que tú me contaste hace tiempo y que ahora no me encaja.
Tenemos una conversación, larga, con muchos intervalos de silencio. Elocuentes silencios. La entrañable Mina … triste, preocupada; pesimista. Y hablamos, no de “su” Islam … sino de Muhammad y de sus libros sagrados, el Qur’ an y el Sunnah –que recoge la práctica y el ejemplo de su Profeta -. Ella, haciendo un esfuerzo para que la entienda; yo, escuchando con voluntad de comprender. Me cuenta… “Islam significa sumisión y se deriva de una palabra árabe cuyo sentido originario es ¡paz!”. “¿Y entonces…?” “Espera… los musulmanes creemos en Dios, Uno, Único e Incomparable; en los Profetas a través de quienes llegaron sus revelaciones a la humanidad; en el día del juicio final y en la responsabilidad individual por las acciones de cada uno; en la autoridad absoluta de Dios sobre el destino humano y en la vida después de la muerte”. “¿Y los cinco pilares del Islam?.” “Los cinco pilares vienen a ser como la forma de vida de los musulmanes. El primero es la fe, todo en lo que creemos , lo que te he contado al principio. La oración –salat- es el segundo pilar. Nos obliga a rezar cinco veces al día, al amanecer, al mediodía, por la tarde, a la puesta de sol y por la noche; son como cinco parones que determinan el ritmo de todo el día…”. “¿Y por qué rezáis así?”…Y hago esos movimientos que tanto llaman la atención. “Todo tiene su significado. Cuando decimos `¡Allah es el más grande!´ elevamos las manos a la altura de las sienes para testimoniar el poder absoluto del Dios del Universo, luego inclinamos la espalda como señal de reverencia y nos postramos con la frente tocando el suelo en actitud de súplica. Después nos enderezamos y permanecemos sentados sobre los talones, con las rodillas en el suelo y la cabeza inclinada para manifestar nuestro fervor; también realizamos un movimiento de cabeza, a derecha e izquierda, para saludar a los dos Ángeles”… “¿Has dicho ángeles?”… Mina suelta una carcajada al ver mi cara de sorpresa. “Sí, niña. Los musulmanes creemos en los ángeles.” … “Y a todo esto, si estás en la oficina o tomando un café… ¿cómo haces?”. “Pues igual. Ojalá tuviéramos una mezquita al lado. Pero si no, cualquier sitio vale”. No…si valer, vale. El problema es lo extravagante que resulta. Y se lo digo; y dice que ya lo sabe. “El Islam parece exótico, extraño…pero el problema es del mundo moderno, que desliga completamente las creencias de la vida ordinaria.” Además de la fe y la oración, me explica la importancia del Zakat, la limosna, “nuestras posesiones se purifican dando una parte de ellas a los necesitados”. “¿Tenéis una cantidad estipulada?” “Sí, un porcentaje de nuestras ganancias; en concreto el dos y medio por ciento del capital anual de cada uno”. El Ramadán es, quizá, lo más conocido. Por eso le pregunto cómo es de estricto el ayuno. “Los enfermos, los ancianos, los que están de viaje y las mujeres embarazadas o que amamantan a sus hijos pueden quebrantar el ayuno; pero deben recuperarlo en un número igual de días. Si no pueden realizarlo por causas físicas deben alimentar a una persona necesitada por cada día que no han cumplido el ayuno”. Uno se queda pensando…Desde el alba hasta la puesta de sol, sin comer ni beber, todo un mes. Durísimo. ¿Y con qué fin? Mina me da una explicación que, por lo menos, hace pensar. “El que ayuna, al abstenerse de las comodidades a las que está habituado, logra una mayor compasión hacia los que pasan hambre; también ayuda a profundizar en la vida espiritual”. “El quinto pilar es la peregrinación que todo musulmán debe realizar, al menos una vez en la vida y si se tienen medios para el viaje”. Todo lo que me explica no tiene nada que ver con las bombas humanas, ni con el odio, ni con las masacres que están causando tantas muertes, tanto dolor; de momento lo que advierto son bastantes preceptos y obligaciones. Por ello, Mina puntualiza. “No te vayas a quedar sólo con eso. En el Islam, la intención es necesaria para la validez de todos los actos obligatorios.”…
Tenía que salir, eso sí que era obligatorio y ella lo sabe. “Mina, no te ofendas…” Por el tono intuye que le voy a preguntar sobre la jihàd. Me explica que jihàd significa lucha y que la más importante es la interior, la que cada uno mantiene consigo mismo para lograr la paz de espíritu. En cuanto a la guerra, el Islam permite luchar en defensa propia y en defensa de la religión, aunque matiza “El Qu´ran dice : `Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros, pero no os extralimitéis. Dios no ama a los transgresores ´ `Si buscan la paz, búscala tú también. Y confía en Dios, porque Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe’ “. Noto que es un tema del que le cuesta hablar. Porque ama su religión… como yo amo la mía. Miles y miles de musulmanes repartidos por todo el mundo están sufriendo; es un sufrimiento que no se ve, que no se oye. No sabemos de su angustia porque su angustia no hace ruido. Pasan desapercibidos porque son buena gente y la buena gente no es noticia. Mina me da las gracias por interesarme por ella y los suyos. “¡ Por Dios!; ¡es lo mínimo! …Y te lo debía”. Sunsi Estil-les Farré
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