En el banquillo de los acusados
Sé que ha habido comentarios al respecto; que hay gente que ha escrito sobre ello; que no debería ser cansina ni remover cosas que se dijeron hace mucho tiempo.
Por todo ello, pido disculpas de antemano. Pero no puedo sustraerme a la “necesidad” de rectificar con fundamento al personaje que rectificó una frase del Evangelio. Y el fundamento, aunque parezca una absurda redundancia, debe fundamentarse.
“No es cierto que la verdad nos hace libres; es la libertad la que nos hace más verdaderos”. Desconozco en qué se basó el Sr. Zapatero al formular esta frase. Tal vez forme parte de una declaración de principios o simplemente su pretensión fue crear un juego de palabras aplicando una pseudo-propiedad conmutativa. No entro. No juzgo la intención. Pero no sé qué daría por tener un ratillo de conversación con el Presidente sobre su concepto de verdad y libertad. Como intuyo que va a ser que no, expongo el mío. Vaya por delante mi agradecimiento a los profesores que me enseñaron filosofía y demostraron que esta asignatura sirve.
La verdad es. Las cosas que son verdad, son verdad porque son. ¿Recuerdan aquel principio aristotélico denominado de no-contradicción?. Trasladado al lenguaje del s. XXI viene a decir que nada puede ser y no ser a la vez, en el mismo momento y bajo las mismas circunstancias. Yo no puedo tener en mis manos ahora mismo algo que sea un bolígrafo y un cigarrillo a la vez. O es un bolígrafo o es un cigarrillo. Que tengo un cigarrillo es verdad, independientemente de que en un delirium tremens alguien lo confunda con un boli. Que nuestro entendimiento capte la realidad o no, juzgue la realidad como verdadera o falsa es otra cuestión. Entonces ya no hablamos de verdades; hablamos de certezas. Ya no estamos situados en el plano de la realidad sino en el de nuestro propio conocimiento de esa realidad. Y puede no coincidir. La verdad existe y lo que existe es verdad. Esta ahí, esperando que la aprehendamos. El error sólo se produce en nuestro cerebro cuando no hemos sabido o podido comprender.
La verdad lleva consigo un parabrisas que limpia el cristal que separa la realidad de nuestro entendimiento. Ahí fuera de nosotros mismos hay algo , nítido, que se ofrece ante mi retina cognitiva. ¿Nada es verdad ni es mentira? ¿Todo depende del color del cristal con que se mira?. Todo o es verdad o es mentira ; conocerlo –aprehenderlo- depende del cristal con que lo miramos. Si el cristal está sucio o empañado o mal graduado podemos captar el error como algo cierto. ¿Y la libertad?. Siguiendo con la metáfora, la libertad son los brazos que aceptan o rechazan. Este acto es el que distingue al ser humano del resto de seres vivos que habitan la Tierra. Pero los brazos deben saber primero qué quieren abrazar y qué quieren arrojar al vacío. Ése es el misterio. La verdad nos hace libres de decir sí o no. Pero antes debemos saber qué, cómo … es el objeto de nuestra decisión. Si no lo sabemos, la libertad es una condena para el hombre y nos lleva a la “náusea” que Sartre definió como nadie. “Condenado porque no se ha creado a sí mismo, y no obstante libre porque, una vez lanzado al mundo, es responsable de todo lo que hace». «El hombre, sin apoyo ni ayuda, está condenado en todo momento a inventar al hombre».
Tengo un hermano que me manda escritos interesantes, que ayudan a pensar. Gracias, Juan Emilio. En uno de ellos se hace referencia a una selección de ensayos de C.S. Lewis. Salvando las distancias con Zapatero, Lewis también sentó a Dios en el banquillo. Aunque el veredicto de su sentencia fue Inocente, constató que Dios resulta políticamente incorrecto. Éstos son unos cuantos ejemplos que propone Don Antoio Orozco en su artículo “Economía divina bajo sospecha”. Cada palo aguante su vela / Llevad unos los cargas de los otros (Gal 6, 2).
Hágase usted todos los seguros que pueda / El que quiera salvar su vida, la perderá; el que la pierda la ganará (Mt 16, 25; Mc 8, 35; Lc 9, 29).
Sálvese quien pueda/El que salve a otro, se salvará (Sant 5, 20).
El que llore, se aguantará / Los que lloran serán consolados (Mt 5, 4).
El rico triunfará / El rico es el que más crudo lo tiene (Lc 18, 25).
El pobre no aspire a demasiado / Los pobres poseerán la nueva tierra (Mt 5, 3).
El perseguido, se fastidiará / El perseguido también poseerá la tierra nueva (Mt 5, 10).
El primero será el primero / Los primeros serán los últimos (Mt 20, 16; Lc 13, 30).
El último es el último / Los últimos serán los primeros(Lc 13, 30).
No; el Sr. Zapatero no es original. Solamente ha formulado la vieja idea madre del relativismo. Y ha vuelto a sentar a Dios en el banquillo.
Sunsi Estil-les Farré
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