PENSAR-DE-OFICIO Sunsi Estil-les.

31 Julio 2007

IMGÍNATE

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 21:03

Imagínate un mundo sin fronteras; un mundo en el que el bien protegido fuera la persona y que todas las personas fueran bienes protegidos; imagínate en que el valor del trabajo se pesara por el esfuerzo y todos se esforzaran para que su trabajo fuera un servicio para todos; imagínate que la belleza más bella fuera la bondad y toda la bondad emanara belleza. ¿Te imaginas? Imagina que nadie pretendiera imponer nada a nadie y que todos estuviéramos abiertos a la verdad del bien, de la justicia, de la equidad... ¿Te imaginas? Imagina un mundo multicolor en el que el negro o el cetrino iluminara como el blanco... que el mar no engullera los sueños de los que tienen hambre oscura  y que el hambre estuviera tan repartido que sólo consistiera en un mordisco... ¿Te imaginas?

 

PARA QUE LA PARED NO SE SEQUE

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 20:40

 

Para que no caiga en el olvido quién enseña qué a quién. Es inquietante lo que se nos viene encima. ¿Por qué no objetar?

¿QUÉ ÉTICA UNIVERSAL Y QUÉ CIUDADANÍA?

 

Para los católicos es posible -y aun necesaria- una ética universal. Baste con aludir aquí a la arraigada doctrina de la ley natural, considerada, en cierto sentido, como previa a la ley de Cristo, y accesible, como principio, a todos los hombres, cristianos o no.

San Francisco Javier, en el mejor estilo universitario parisino del XVI, dedicaba largos días a disputar con los bonzos del Japón acerca de la existencia de un Dios omnipotente y bueno, creador del universo y de todas las razas humanas. Ellos le argüían que, de ser así, ese Dios no habría esperado a la llegada de Javier y de sus misioneros para darles a conocer a los japoneses un mensaje tan importante, consolador y decisivo. El navarro les respondía que el Creador había grabado en el corazón de todos los hombres -también de los antiguos nipones- su Ley de salvación.

La LOE ha planteado problemas inéditos en la democracia al introducir en el sistema educativo una nueva asignatura llamada Educación para la Ciudadanía (EpC). Hay quien escribe ahora que el fondo de la cuestión consiste en si se puede o no enseñar una ética universal o si solamente se pueden enseñar morales religiosas. Al parecer, la EpC representaría la ética universal y, por tanto, común a todos, frente a las enseñanzas morales de las religiones, que, en el mejor de los casos, no pasarían de representar opciones parciales y privadas de algunos. De ahí deducen algunos que los obispos, cuando rechazaron la EpC en su Declaración del pasado 28 de febrero, estarían propugnando, nada más y nada menos, que un peligroso escepticismo ético, ya que se mostrarían apegados a lo parcial y a lo privado, olvidando lo universal -¿y verdadero?-.

El problema de la posibilidad de una ética universal es ciertamente un asunto importante y concomitante con la cuestión que nos ocupa. Pero no es, a mi modo de ver, el nudo del problema que ahora se plantea. La cuestión está en si el Estado está legitimado o no para imponer a todos a través del sistema educativo una formación de la conciencia ética obligatoria y evaluable. Ésa es la infausta novedad de la EpC. Es curioso que algunos filósofos que ahora se aprestan a escribir los libros de texto de la nueva asignatura no parezcan preocupados por la inquietante creación de un instrumento coactivo para uniformar las conciencias de los jóvenes escolares. ¿Dónde queda el derecho fundamental de esos ciudadanos, que son los padres de los alumnos a quienes se pretende concienciar de esa manera?

La Constitución Española reconoce a los padres el derecho originario e inalienable de ser ellos quienes decidan qué tipo de educación moral habrán de recibir sus hijos. El Estado no puede sustraerles ese derecho arbitrando una asignatura como la EpC, cuyo objetivo es una formación moral de las conciencias, al margen de la libre elección de los padres. ¿Cómo es posible que los filósofos aludidos se muestren tan poco sensibles a este fundamental ejercicio de libertad y, en cambio, tan solícitos por asistir al Estado en tal invasión de las conciencias?

Es probable que esos escritores crean haber resuelto de modo incontrovertible qué es lo perteneciente al ámbito de la ética universal-común y qué lo restante para el campo de las opciones parciales-privadas. Siendo así, se sienten autorizados para colaborar con ciertos poderes públicos en la imposición de sus descubrimientos universales a los ciudadanos que, al menos hasta ahora, no han sido capaces de moverse más que en las oscuridades de lo parcial y de lo privado. La EpC traerá por fin la luz de lo universal para todos. Al menos, cuando los autores de los libros de texto crean en los mencionados descubrimientos.

Pero las cosas son más complejas de lo que parecen. Porque, en primer lugar, quienes así argumentan no pueden negar el hecho cierto de que al menos la moral religiosa católica plantea una pretensión de universalidad asistida de razones no menos concluyentes que las de quienes la tildan de «particular» desde otra supuesta universalidad. ¿Quién va a dirimir este litigio intelectual? ¿El Estado o el filósofo colaborador? Y aquí brota enseguida la segunda fuente de complejidad: es ingenuo, falso (y peligroso) suponer que el Estado y sus filósofos estén mejor capacitados que la sociedad (padres, escuelas, iglesias, etcétera) para representar lo verdaderamente universal y, sobre todo, para hacerlo vitalmente efectivo en las conciencias de las personas.

Ante estas complejidades tocantes a la fundamentación de la ética, los ordenamientos democráticos del mundo de la posguerra arbitraron los mecanismos legales apropiados para tratar de garantizar la libertad de enseñanza y de conciencia.

La piedra angular de dichos mecanismos es el reconocimiento expreso del derecho primordial de la sociedad (padres y escuelas) a formar la conciencia ética de las nuevas generaciones. Si este derecho no se respeta, como sucede en el caso de la LOE y de los decretos que la desarrollan, nos encontraremos tal vez con una moral de Estado (o mejor, de ciertos grupos de poder) impuesta a todos por la fuerza de la ley, pero no necesariamente con la moral universal que responde a la naturaleza personal del ser humano.

Valgan dos muestras al respecto, tomadas de las enseñanzas que serán legalmente obligatorias para los alumnos de Secundaria de todos los centros. Las copio de la mencionada Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, titulada La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas:

La primera: «La verdad no juega papel alguno en los Decretos…». La segunda: «En cambio, el nuevo concepto de homofobia forma parte de los contenidos previstos como enseñanzas mínimas por los Reales Decretos. Bajo tal concepto se esconde una visión de la constitución de la persona más ligada a las llamadas orientaciones sexuales que al sexo. De ahí que el sexo, es decir, la identidad de la persona como varón o como mujer, sea suplantado por el género, precisamente cuando se señalan los criterios según los cuales se evaluará la conciencia moral de los alumnos de Secundaria».

Es cierto que la rarísima Ley de reforma del Código Civil en materia de matrimonio, de junio de 2005, presupone una visión del hombre guiada por la llamada «ideología del género», sucintamente caracterizada en el párrafo tomado de la Declaración episcopal. Por eso nos encontramos hoy en España con que, para el Código, el matrimonio no es la unión de un varón y una mujer; es decir, nos encontramos con que el matrimonio no es reconocido por la ley. Pero eso no quiere decir que la sociedad comparta mayoritariamente tales disposiciones, al menos, con suficiente conocimiento de causa. Y, aun en el caso de que así fuera, un filósofo no debería nunca confundir mayoritario con universal, opinión con verdad. El filósofo sabrá valerse, pero, ¿y el alumno cuya conciencia haya sido formada según un programa carente del concepto de verdad?

En definitiva, mientras los instrumentos para determinar qué ética universal y qué ciudadanía sean en verdad universales sigan siendo los que suelen ser, la mejor manera de colaborar razonablemente a la formación moral de las personas, que han de ser también buenos ciudadanos, será asumir el papel que a cada uno le corresponde en una sociedad activa y responsable.

Ante la actual situación legal, los padres y las escuelas harán muy bien en defender sus derechos por todos los medios legítimos a su alcance, incluida, en su caso, la objeción de conciencia, si así lo juzgan necesario.

Juan Antonio Martínez Camino
Secretario General de la Conferencia Episcopal Española

30 Julio 2007

LA HISTORIA DE UNA VIDA

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 16:43

Partiendo de una célula. No necesita ninguna presentación. Es el Milagro de la vida.

http://www.pastoralfamiliar.net/Provida/videos/algomasqueunservivo.mpg 

EL SOLITARIO

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 16:26

 

No quería hacerlo. Pero el asunto del Solitario lleva visos de convertirse en la noticia del verano. Y me da pie a opinar sobre la forma en que los medios tratan determinados sucesos.  Ahora va a resultar que el solitario es noticia. “Sí”, dirán …”claro que es noticia”. Por supuesto…  ¿con la diferencia -tal vez- de que habría que cambiar el verbo y trasladarlo al pasado? Fue noticia. Y ahora toca relatar lo que de este caso se genera noticia en el día de hoy. ¿Es necesario repasar constantemente las fechorías de este elemento?.

Últimamente parece que los medios se dediquen a fabricar antihéroes. Nadie niega que sea legal detallar hasta el más mínio detalle las fechorías de un sujeto. No obstante, ¿es moralmente bueno?. ¿Se busca informar o crear un caldo de cultivo propicio para el morbo?

Estoy absolutamene convencida de que en estos casos, como en los de las  agresiones a mendigos o los casos de bullyng o de moving… existe un riesgo :el mimetismo. Aumentarlo o anularlo depende de la seriedad del informador. En ningún caso estoy hablando de que se silencien las noticias. Per no es necesario caer en la minuciosidad . ¿No se dan cuenta de que dan ideas?

29 Julio 2007

LA FAMILIA LIGHT

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 12:46

Es un artículo de Don Enrique Monasterio, un cura qe escribe muy bien y que escribe para que movamos un poco las neuronas y saquemos conclusiones. ¿Por qué hoy?. Porque es domingo, un día de fiesta, de familia. Un día que la familia cristiana le dedica el mejor rato a Dios y descansa sin olvidarse de que domingo viene de Domini( del Señor)-

“La familia ligth”

La familia es un ecosistema natural para defensa de la vida humana y de la libertad. Una afirmación tan redonda merece un breve comentario:

Desde que el mundo es mundo, el Poder (adjetívese como mejor parezca: (político, económico, etc.) siente la perversa tentación de influir en el modo de pensar del personal y, si le es posible, de manipularlo. Los medios de que dispone son cada día más eficaces: el Poder, como su propio nombre indica, puede una barbaridad: ¿será preciso insistir en las catástrofes encefálicas que se producen en un cerebro tipo estándar cuando se le aplica una dieta de 700 horas anuales de televisión?

El adoctrinamiento a que nos someten los poderosos -jamás renuncian a tan abnegada tarea- no se debe al amor que nos profesan. En el mejor de los casos buscan sólo nuestro voto, y para hacerse con él, nada mejor que formar ciudadanos dóciles a la ideología dominante, enchufados a los electrodomisticadores que el Poder controla, para que nunca caigan en la tentación de pensar por cuenta propia.

Gracias a Dios, el Poder encuentra algunos obstáculos en su empeño domesticador. Y el primero es, precisamente, la familia.

Y es que Dios, Nuestro Señor, ha previsto que los individuos vengan al mundo en un medio natural, llamado “familia”: un ecosistema fundado en el amor del hombre y de la mujer, que crea entorno a sí un ámbito de intimidad, necesario para el nacimiento y para la formación de los hijos.

En esa intimidad familiar es, hoy más que nunca, un reducto de libertad frente al totalitarismo. Es la capa de ozono que protege de los rayos del Poder, mucho más peligrosos que los ultravioleta.

Cuando una familia cumple con su misión, transmite convicciones y valores; educa en las virtudes; enseña a pensar, a luchar, a amar, a hablar con Dios, y defenderse de las influencias y agresiones externas. En resumen: vacuna a los espíritus contra los eslóganes y los tópicos, y proporciona a los hijos las armas imprescindibles para actuar libre y responsablemente.

A un Estado con tentaciones totalitarias, la familia le molesta. Prefiere entenderse directamente con individuos emancipados, “liberados” (las comillas que sean gordas, por favor) de cualquier influencia que no la del propio Poder.

El problema es que la familia existe, y su prestigio no decrece a pesar de los años más o menos internacionales que se organizan en su contra. ¿ Qué puede hacer entonces el Poder para entrar en saco en las mentes de los ciudadanos?

Su estrategia ha sido la de ir debilitando esa capa de ozono a que me refería antes, hasta conseguir que la familia quede reducida casi a una pura fachada, a una especie de residencia de individuos autónomos unidos por vagos sentimientos de afecto y por una nevera bien repleta.

Así nació la familia light: una institución propia de los países ricos, ya que los pobres no están en condiciones de permitirse tales lujos.

Describir en serio sus características nos llevaría demasiado espacio. Contémoslas, por tanto, en broma. Y, aunque no os sintáis aludidos por el retrato pensad que tal vez, alguno de estos rasgos formen parte de vuestra caricatura… o de la mía.

* La familia light suele ser pequeña. Desde luego, hay muchos matrimonios estupendos con pocos hijos; pero nada como una familia numerosa para vacunarse definitivamente contra esa enfermedad.

* La familia light gira en torno a tres electrodomésticos fundamentales: la nevera, la televisión (con vídeo) y el equipo de sonido.

* la nevera sirve para comer a la carta en cualquier momento del día o de la noche, sin someterse a horarios ni a dietas maternas. Es útil también para convivir lo menos posible con los demás y para tomarse una cerveza con alguna cosa delante de

* la televisión. Se enciende al amanecer y, gracias a la función de timer, se apaga sola cuando ya todos duermen. Hay tantas en la casa como habitaciones: la tele de la cocina sirve para ver a Arguiñano. La del comedor, para no correr el riesgo de hablar si, por casualidad, un día se reúne la familia entera. La del salón es la del padre, que viene superestresado del trabajo y necesita relajarse en su sillón con una película del canal plus. La de la salita es para la madre, que también tiene derecho a su culebrón cotidiano; y las de los dormitorios, como su propio nombre indica, sirven para dormir sin tener malos ni buenos pensamientos.

* Los equipos de sonido (también llamados comecocos), o, en su defecto el walkman, produce un delicioso efecto aislante: corta toda relación con los demás y, es perfectamente compatible con la consola de videojuegos, que es el hipnótico de los más jóvenes.

* En la familia light existe una férrea autoridad para todo lo accesorio (la elección del coche, el lugar del veraneo) y una total anarquía para lo fundamental (asistencia a Misa, etc.).

* Los miembros de una familia light nunca rezan juntos, tal vez porque se verían obligados a apagar la televisión. En realidad, la vida espiritual de cada uno es una cuestión tan íntima y profunda, que, para encontrarla, habría que hacer excavaciones.

* En la familia light se habla mucho de sexo: el pudor está superado por completo, y todos tienen una exhaustiva información sexual (un buen manual de instrucciones, quiero decir). En cambio jamás se habla en serio de amor, de fecundidad, de fidelidad, de entrega… (¡Niño esas porquerías ni se nombran!) A la familia light sólo le interesa el sexo light.

* También estas familias tienen sus tragedias, sus amarguras y disgustos. He aquí cuatro significativos ejemplos:

1. El “fracaso escolar” del niño. La culpa, por supuesto, es siempre del colegio, que se complace en producir traumas, probablemente irreversibles, en la autovaloración de la criatura.

2. La niña ha engordado y no tiene nada que ponerse para la fiesta de cumpleaños de Vanessa.

3. A Manolito se le ha ocurrido decir que quiere ser misionero en Uganda. (”Nos acechan las sectas”, comenta apesadumbrado el padre). Hay que tener presente que, en una familia light, la entrega a Dios se considera como una neurosis, tolerable en las familias de los demás.

4. Al “Audi” de papá le han hecho un rascón en la popa y no se habla de otra cosa en tres días.

* ¿Y si el niño llega a casa al amanecer rezumando ginebra por las orejas? Entonces, sí; el padre de familia light tomará una decisión firme: se esconderá debajo de la mesa camilla para no enterarse. “Cualquiera día de estos -se dirá preocupado- tengo que hablar seriamente con el chico”.

* En la familia light existe una discreta biblioteca y una nutridísima videoteca. El padre se ocupa de comprar los dos o tres libros más vendidos del mes, y siempre se encuentran también otros títulos tan sugerentes y profundos como “Cómo aprobar sin dar golpe”; “Como ligar con la hija del jefe”; “Jesulín de Ubrique visto por su novia”; “Breve tratado de papiroflexia” o “Guía de Restaurantes y de Hoteles”.

* En la familia light todo es trivial salvo lo trivial. Todo es opinable, salvo el principio de la opinabilidad universal. Nadie tiene convicciones ni creencias, sino opiniones. En resumen: padecen un síndrome de inmunodeficiencia moral de difícil tratramiento y mal pronóstico, ya que se ven expuestos a todas las infecciones ideológicas de moda. A ellos no les preocupa. Lo único que les importa es la buena salud y conservar por los siglos de los siglos ese lustre sonrosado de los adolescentes de telefilme.

Postdata:

El artículo que publiqué en Mundo Cristiano acababa así: en punta y hacia abajo. Mi madre, que es mi conciencia crítica más severa, me dijo que no le gustaba el final.

-No puedes terminar de esa forma… Habrá que dar soluciones. No querrás desahuciar a las familias light.

Tenía razón, pero no era fácil rematar el artículo en cuatro líneas. Una enfermedad tan grave no se cura con pomadas. Del aburguesamiento, de la tibieza no se sale poco a poco, como sin querer; es precisa una conversión, un cambio radical de actitud. Y de eso estamos hablando: de una mediocridad que igual puede afectar a las personas singulares que a las familias, a los matrimonios, a los hogares, cristianos o no.

-¿Entonces…?

Entonces hay que pedir al Señor que, cuanto antes, nos haga entender la seriedad del problema.

Que nadie se acostumbre a la tristeza del amor light y del egoísmo.

Que los padres quieran reaccionar, y reaccionen.

Que se reconstruya la capa de ozono, de la que hablaba antes, para que ni la voracidad del Poder ni el peso de las ideologías alteren este ecosistema de amor y libertad.

Y, sobre todo, que los más jóvenes vayan al matrimonio con ganas de aventura, dispuestos a entregarse, a formar una familia y a llenar su vida con esta empresa colosal que Dios les encomienda.

Tomado de: “Pensar por Libre”. Ediciones Palabra 1996. Madrid

28 Julio 2007

OTRA VEZ LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA.

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 14:05

Queda muy vlaro en este pps.

http://www.fluvium.org/images/PAQUETEDEGALLETAS.zip

LAICOS

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 13:50

Después de leer este escrito del Arzobispo de Tarragona, lo cuelgo. Me parece una buena forma de seguir con el tema de la LAICIDAD.

“El recorrido que hace el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica en el apartado dedicado a los fieles de la Iglesia nos lleva, después de haber considerado quienes se pueden considerar fieles y cual es la misión de la jerarquía, a tratar de la vocación y la misión de los fieles laicos.

Durante muchos siglos se ha considerado a los laicos como por exclusión; son laicos los que no han recibido las Órdenes sagradas ni pertenecen al estado religioso. Esto, que esencialmente es cierto, ha llevado a una visión reductiva de la vocación de los laicos y de su lugar en la vida de la Iglesia.

Los laicos son la inmensa mayoría de los fieles que formamos el pueblo de Dios y tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Realizan así la llamada a la santidad y al apostolado, dirigida a todos los bautizados. Por lo tanto, su nota distintiva y característica es la secularidad: buscar la santidad en el mundo y a través de las cosas del mundo, especialmente del trabajo profesional.

Fácilmente nos damos cuenta de la importancia que tienen los laicos para la edificación del Reino de Dios, tanto por su número como por el hecho de trabajar desde dentro mismo de las actividades humanas, contribuyendo a la transformación de estas actividades haciéndolas más humanas y más cristianas.

A menudo ha sucedido también que, al valorar poco la vocación de los fieles laicos, se ha perdido de vista también que participan, como todos los bautizados, de los tres oficios de Cristo: enseñar, regir y santificar. El Compendio, al recordarnos cómo es esta participación, nos ayuda a valorar más la vocación laical.

Los laicos, ofreciendo la propia vida como sacrificio, especialmente en la Eucaristía, con todas las obras, plegarias, penas y alegrías, trabajos y tareas apostólicas, participan del oficio sacerdotal de Cristo. ¡Qué gran dignidad la de los fieles laicos que toman parte del sacerdocio real de Cristo! ¡Sois sacerdotes de vuestra propia existencia!

El oficio de enseñar –oficio profético– lo hacen suyo cuando acogen la Palabra de Dios con fe y cuando dan un verdadero testimonio de vida cristiana. Es la gran tarea de evangelización que ha sido confiada a todos, no solamente a la jerarquía. Con su testimonio y su coherencia hacen presente a Cristo en medio del mundo.

Por último, la función real de Cristo la participan cuando, como Cristo, sirven a los hermanos y hermanas con abnegación y santidad de vida, haciendo realidad aquel evangélico “no he venido a ser servido sino a servir”.

Hermanos y hermanas laicos y laicas: ¡sed conscientes de vuestra dignidad de hijos de Dios y dad al mundo un verdadero testimonio de santidad que haga este mundo más humano y más cristiano!.”

Jaume Pujol Balcells

26 Julio 2007

UNA FIESTA QUE HABRÍA QUE INVENTAR

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 17:33

Siempre he pensado que faltaba una fiesta : el día del padre y la madre. Ya sé que existen, pero por separado.

Hoy celebran el santo las Anas y los Joaquines…el mismo día porque San Joaquín y Santa Ana fueron los padres de la Virgen María.  ¿Y por qué no inventamos esta celebración, la de los padres? Es una buena época. Verano… tiempo en que los hijos que trabajan pueden hacer a sus progenitores un pequeño obsequio y tiempo para que los más pequeños puedan confeccionar una manualidad. Y alquilar una peli todos juntos y verla comiendo palomitas.

Era una idea…

Vuelvo a colgar este anuncio de Coca-Cola. A pesar de que la protagonista es la madre, el chaval no se olvida del señor que se enamoró de ella: su padre

LAICIDAD Y LAICISMO: ¿Son sinónimos?

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 17:03

Le doy las gracias a Marta. Ayer estuve escuchando su explicación. Envidio su capacidad para “currarse” sus disertaciones. El tema ya lo anuncio en el título. Voy a intentar trasladar su mensaje porque lo consdero básico para poder hablar con propiedad.

LAICIDAD : Es el respeto de todas las creencias por parte del estado, que asegura el libre ejercicio de las actividades de culto, espirituales, culturales y caritativas de las comunidades de los creyentes.

LAICISMO: Es la negación de cualquier actividad religiosa en la vida social o política de un país, relegando así la religión exclusivamente al ámbito personal. Esta negación entraña la negación de Dios.

El pincipio de la LAICIDAD  se basa en la distinción entre la vida política y a religión. ¿Recuerdan aquella afirmación de Jesucristo, “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”? Los tiros van por ahí.  Distinguir no significa ignorar . Laicidad no significa Laicismo.

Si observamos la situación por la que discurre el ambiente que va calando sin darnos cuenta, podemos llegar a dos conclusiones. Actualmente existe:

UN DÉFICIT DE LAICIDAD. La laicidad implica la participación de los católicos y no católicos, cristianos y no cristianos,  en la vida pública. Un cristiano que se muestra como tal, que vive como piensa, se le tacha de integrista y se le aparca.

El Cardena Cañizares hace la siguiente reflexión: “Necesitamos que haya, en todos los ámbitos, cristianos que vivan su identidad de cristianos; solamente la identidad  podrá ofrecer el testimonio de jesucristo para los hombres”.

En una sociedad plural, la laicidad es un lugar de encuentro y comunicación entre las diversas tradiciones espirituales y el Estado. Un sano diálogo entre el Estado y las iglesias-que no son adversarios sino interlocutores-puede, sin duda, favorecer el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la propia sociedad. Un individuo con creencias religiosas aporta a la sociedad valores, coherencia, transcendencia. “La Iglesia- afirma el Cardnal Cañizares- sabe distinguir bien, como es su deber, lo que es del César y lo que es de Dios”. Y concluye: (La Iglesia)”quiere solamente libertad para poder ofrecer un servicioválido de colaboración con cada instancia pública y privada, preocupada por el bien del hombre”.

UNA SOBREDOSIS DE LAICISMO.Toda idea o manifestación religiosa ”huele” a poco democrática, dogmática e integrista. Muchas veces la religión es substituida por una pseudoreligión del Estado (tenemos el ejemplo con la imposición de la asignatura Educación para la Ciudadanía) en la que todos debemos pensar igual. El hombre se considera un individuo -subrayo individuo porque tampoco es sinónimo de persona- autónomo, capaz de construirse a sí mismo, pero también creador de sí mismo: los hijos nacen y crecen como considera el Estado,  suplantando así el papel del padre y la madre. Sin un Ser Supremo que se implica en la trama de la vida humana, el hombre se cree Dios.

Esta cita de Rafael Navarro-Valls ,Catedrático de de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado y Secretario General de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, puede ilustrar la explicación anterior:

“Europa está amenazada por  una ola de intolerancia: por un lado el fundamentalismo, que es una perversión de la religión. Por otra, la ideocracia laicista, perversión de la verdadera laicidad. Quizá el rasgo más preocupante de esta ideocracia estatal es el intento de sustitución de las convicciones sociales por la ideología oficial. La belleza de la laiciad es que garantiza un espacio de neutralidad en el que germina el principio de conciencia y libertad religiosa”.

Termino con otra cita del Cardenal Cañizares: “San Benito se encontró con una sociedad totalmente destruida. Y la rehízo mediante las comunidades donde -por encima de todo- se busca a Dios-. Orar para afirmar a Dios, y a partir de la oración no desentenderse del tabajo con el otro, no desentenderse de la acción. LA ADORACIÓN TRANSFORMA AL HOMBRE” 

25 Julio 2007

LA CITA DEL MIÉRCOLES. ¿Dificultades?

Archivado en: General — Sunsi Estil-les Farré @ 15:12

Este Power Point nos da una pista. No se trata de ingenuidad; el tema es … ¿confiamos en que Dios es Nuestro Padre?

http://www.fluvium.org/images/Se_quema_tu_choza.zip

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